A pesar de contar con un contrato de concesión firmado el 2017, un estudio de impacto ambiental culminado (pero desestimado a solicitud de la propia empresa), y uno de ingeniería muy avanzado; lo que caracteriza actualmente al proyecto Hidrovía Amazónica (HA) es la incertidumbre sobre sus beneficios, costos e impactos al ambiente y la seguridad alimentaria de más de 400 comunidades nativas. Es decir, una situación similar a la que se tenía hace nueve años, cuando esta iniciativa fue declarada viable.
